Romería a la Ermita de San Benito

Es cita obligada para todo riofriano, acudir a la romería en honor al Santo el primer domingo del mes de Julio.

No hace muchos años, la romería, tenia un carácter muy familiar, las hogueras adornaban la pradera y la comida en comunión de las chuletas de cordero y chorizo de matanza, hacían de ese día un ritual especial para todos los allí presentes, debiendo destacar las generaciones mas pequeñas, que correteaban por la pradera ilusionados en pasar en Riofrío el largo verano que por aquel entonces se les presentaba. Eran momentos únicos, aquellos encuentros de los chavales mas pequeños, que anhelaban esas carreras en bici, esos partidos en la era del pueblo, o incluso esa “roña” en las rodillas de jugar en los soportales a las chapas, que pedían en el bar de Nares día tras día sin descanso. Podría definirse como la primera gran fiesta para ellos, donde el mero echo de comprar las famosas almendras garrapiñadas, en el puesto ambulante que acudía a la romería, era algo que ha quedado marcado en la memoria de quien lo vivió, y sabe a que se hace referencia.

El tocar de la campana de la ermita, tanto por la mañana sobre las doce, como para acudir por la tarde al rosario, que muy bien recitaba Petra, englobaba a todas las generaciones riofrianas en una sola. Unos acudían a la ermita, otros atizaban las ascuas para la comida, otros zanganeaban con sus primos, amigos o hermanos dando colorido al ya bonito verano de nuestras tierras, otros bailaban al son de nuestras dulzainas castellanas, Román sorteaba (y sortea) los palos, solo como él sabe hacerlo, tras las jotas en honor al Santo… y cada “clan” se situaba en su sitio de costumbre, formando la gran familia que todos, aun ahora, seguimos formando.

La tradición sigue realizándose, ahora no se ven tantos niños en la pradera y las chuletas vienen en taper, muchos solo suben a la ermita por la misa, y necesitan de las nuevas mesas que nunca antes habían existido y una sola manta bastaba para sentirse cómodo. Pero el resto de cosas no han cambiado, solo el paso del tiempo, que nos hará acudir año tras año, cada primer domingo de Julio, a aquel bello paraje.

por Aleka

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