La experiencia del ‘corro’

Durante las fiestas de San Miguel los mozos protagonizan una tradición única

Recorriendo la provincia de Segovia, el visitante se puede encontrar con decenas de leyendas y tradiciones. Algunas de éstas últimas son más o menos curiosas, de mayor o menor antigüedad y con una historia tras de sí que los habitantes no quieren dejar en el olvido. Algunas han variado con el paso de los años, adaptándose a las costumbres y la actualidad, como es el caso del ‘Corro de los mozos’ de Riofrío de Riaza, con un origen poco conocido. Se trata de una tradición muy diferente a otras, aunque nació al abrigo de una que se realiza en muchos lugares, como es la subasta de los palos de las andas del Santo. Lo que sí es cierto es que cada año se hace más conocida y popular y atrae a curiosos, además de vecinos del municipio.

Hace algunas décadas, los mozos realizaban este corro de una forma diferente. Llegaban vestidos para ir a misa, se sentaban en medio de la plaza y allí esperaban a las mozas, quienes aprovechaban el rato para realizar sus fechorías.

Hoy en día, aunque el espíritu es el mismo, el aspecto es diferente. Los jóvenes acuden apenas sin dormir y con sus trajes de peñista, en la mayoría de los casos. Los chicos se vuelven a situar formando un corro de sillas en la plaza. Lo curioso del ritual es que se marca la posición de los jóvenes, incluso con medidas y las manos apoyadas en las rodillas.

El mayor de los solteros del pueblo es el que ocupa el papel de alcalde y estará atento a que todo el rito se cumpla, tal y como se ha venido haciendo en los últimos años.

Mientras tanto las chicas ya se han preparado. Cuentan con distinto material, pero especialmente cremas, espumas y líquidos, que derramarán sobre los jóvenes, que en ningún caso podrán variar su postura, a excepción de que el ‘alcalde’ les envíe a ocupar otro papel.

Para que la espera y los minutos de ‘trastadas’ se hagan más llevaderos, otro de los mozos, enviado por el que actúa de alcalde, reparte entre los jóvenes sentados en el corro licores, tabaco, pastas y embutido.

Mientras tanto, decenas de espectadores se van agolpando para poder ver esta tradición-espectáculo. Forman un segundo corro, con espacio libre, ya que las mozas tienen que realizar las travesuras alrededor del corro. Así van esparciendo sus líquidos sobre los jóvenes, incluso cascando huevos frescos sobre sus cabezas, mientras los jóvenes aguantan estoicamente y sin dejar su posición inicial.

Otro de los jóvenes, si lo ordena el alcalde, puede ir limpiando a los habitantes de este curioso corro. Mientras tanto dos más, también enviados por el mayor de ellos, juegan el papel denominado ‘guardamozas’. Ellos corren alrededor del corro, siempre en la misma dirección, con un cinturón en la mano con el que pueden golpear en las piernas a las chicas, con el fin de disuadirlas de tales acciones.

El corro se prolonga durante minutos, en ocasiones incluso horas, pero siempre antes del comienzo de la misa. El final también es espectacular. Es el propio alcalde el que determina el final del rito, hace una seña al resto de jóvenes que salen corriendo tras las chicas para ejecutar su venganza, que no es otra que llevarlas hasta el pilón, donde recibirán un refrescante baño. Esta tradición, aunque con variantes, sí es muy común en otros municipios de la provincia.

Tras finalizar el divertido rito, los mozos y mozas corren a limpiarse y cambiar su indumentaria, para acudir a la también denominada ‘Misa de los Mozos’, en la que los mismos jóvenes que minutos antes se sentaban en el corro, ahora desempeñan los distintos cargos en la eucaristía y también en la procesión, hasta el regreso de San Miguel al templo, momento en el que se realizará la subasta de los palos de las andas, que tradicionalmente se sorteaban en el tradicional y único ‘Corro de los Mozos’.

EL NOMBRE

En documentos del año 1247 la localidad aparece nombrada como Río Frío, dos términos que se fueron uniendo en uno sólo con el paso del tiempo. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando se le añadió el sufijo ‘de Riaza’ seguramente por estar atravesado por el río del mismo nombre y para distinguirlo del Real Sitio de Riofrío.
Noticia publicada el 11/9/2010 en el nortedecastilla.es